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Combatir la Lepra, acabar con el Estigma y advocar por el Bienestar Mental es el tema de 2021 del Día Mundial contra la Lepra.

Desde el año 1954, el último domingo de enero, se celebra en diferentes países del mundo el Día Mundial contra la Lepra. Esta jornada tiene como objeto denunciar la preocupante presencia que esta enfermedad milenaria tiene aún en países de Asia, América Latina y África, y la sensibilización de la sociedad en la lucha contra la enfermedad.

La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae, también conocida como bacilo de Hansen (en honor a Gerhard Hansen, médico y bacteriólogo noruego, descubridor de la enfermedad, en 1873). El bacilo se reproduce muy lentamente y el período medio de incubación y aparición de los signos y síntomas de la enfermedad es de aproximadamente cinco años. Los síntomas iniciales son manchas o nódulos claros u oscuros en la piel, que provocan lesiones cutáneas y pérdida de sensibilidad en la zona afectada. Otros síntomas incluyen debilidad muscular y hormigueo en manos y pies. Cuando los casos no se tratan al inicio de los signos y síntomas, la enfermedad puede provocar secuelas progresivas y permanentes, que incluyen deformidades y mutilaciones, movilidad reducida de las extremidades e incluso ceguera.

La enfermedad afecta principalmente a la piel, los nervios, la mucosa del tracto respiratorio superior y los ojos. En algunos casos, los síntomas pueden aparecer tan pronto como nueve meses después de la contaminación y, en otros casos, pueden tardar hasta 20 años. La lepra no es muy infecciosa y se transmite a través del contacto cercano y frecuente con personas infectadas no tratadas. La lepra es curable y el tratamiento ofrecido reduce considerablemente las posibilidades de deficiencia.

Hoy día, el tratamiento de la lepra es gratuito y sencillo. La mayoría de los países endémicos se han esforzado por integrar los servicios de atención de la lepra con los servicios de salud de los países.

Las personas afectadas por la lepra a menudo son discriminadas y estigmatizadas. Esta situación tiene un impacto negativo en el acceso al diagnóstico, el resultado del tratamiento y el resultado de la atención, además de violar los derechos civiles, políticos y sociales. Poner fin a la discriminación, el estigma y los prejuicios es fundamental para acabar con la lepra.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud

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